viernes, 6 de marzo de 2026

LALIGA HYPERMOTION - JORNADA 29

 CÁDIZ 0 - ZARAGOZA 1 

UN EQUIPO COMPLETAMENTE MUERTO 


CÁDIZ: David Gil, Iza Carcelén, Jorge Moreno, Iker Recio, Pereira, Ortuño (Diakité 46'), Álex Fernández (Kouamé 81'), Antoñito Cordero (García Pascual 56'), De la Rosa (Brian Ocampo 46'), Suso y Dawda Camara (Roger Martí 71').

ZARAGOZA: Andrada, Aguirregabiria, Insua, Radovanovic (Ale Gomes 65'), Larios, Francho Serrano, Mensah (Keidi Bare 65'), Rober González, Pinilla (Tasende 54'), Kenan Kodro (Cuenca 54') y Dani Gómez (Juan Sebastián 88').

ÁRBITRO: Arcediano Monescillo (castellano manchego). Amonestó a Jorge Moreno, Diakité y Roger Martí por el Cádiz y a Radovanovic y Cuenca por el Zaragoza.

GOL: 0-1 Kenan Kodro (19').

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 29ª jornada de LaLiga Hypermotion disputado en el JP Financial Estadio ante 10.022 espectadores.




CRÓNICA: No va más, que se dice en al ruleta. Gaizka Garitano ha perdido su ultima bola extra, o al menos eso debería ser. La etapa del entrenador vasco toca a su fin. Un punto de los últimos 24 que ha disputado el Cádiz CF parece una base suficiente para su cese. Perder ante el colista, el agravante definitivo.

El Cádiz CF volvió a mostrar un desquiciante ejercicio de inoperancia en el Nuevo Mirandilla, o mejor dicho, en el estrenado JP Financial Estadio. El colista Real Zaragoza se llevó los tres puntos con un 0-1 que resume a la perfección el momento del equipo amarillo: impotencia, previsibilidad y una alarmante incapacidad para reaccionar. Nada es nuevo.

La derrota deja al Cádiz con un solo punto de los últimos 24 posibles y con la sensación de que la etapa de Gaizka Garitano en el banquillo está prácticamente agotada. Ni el equipo transmite carácter, ni muestra capacidad de reacción, ni ofrece argumentos futbolísticos que inviten a pensar en una recuperación inmediata.

Y lo más preocupante no es solo el resultado. Es la sensación de vacío futbolístico. Es la nada. La caída libre no parece tener forma de pararse. El equipo está en descomposición y las alarmas ante el descenso suenan cada vez más reales.

El aún entrenador cadista lo intenta, eso sí, pero no. Garitano volvió a mover piezas buscando una reacción que nunca llegó. El técnico regresó al 1-4-4-2 previsto en la previa, aunque con algunas decisiones que llamaron la atención. La principal fue el cambio en la portería, con David Gil como titular pese a que Víctor Aznar había sido indiscutible durante las últimas jornadas.

En defensa se mantuvo la línea de cuatro esperada, mientras que la variación más significativa apareció en el doble pivote, donde el técnico apostó por Ortuño junto a Álex con la idea de tener más control del balón.

En las bandas, De la Rosa ocupó la izquierda y Antoñito Cordero la derecha, mientras que Suso actuó como segundo delantero acompañando a Dawda. Sobre el papel parecía un once pensado para tener más posesión y presencia ofensiva. En el campo, sin embargo, volvió a aparecer el mismo Cádiz plano y sin profundidad de toda la segunda vuelta.

El equipo comenzó teniendo más balón, pero sin generar peligro real. Mucho toque horizontal, muchos centros sin rematador y muy poca capacidad para romper el bloque rival. Aún así, tuvo dos remates de Dawda y Suso, que fueron interceptados por la defensa cuando iban a portería.

El Zaragoza, pese a su condición de colista, fue creciendo poco a poco. Sabia que en este partido tenia que esperar, aunque no le hizo falta hacerlo demasiado. Primero con disparos lejanos que no encontraron portería y después con llegadas más claras.

Hasta que en el minuto 19 llegó el único gol del partido. Kodro remató en el área, el balón fue rechazado por la defensa y el propio delantero aprovechó el rebote para marcar en segunda instancia. El Cádiz, al menos esta vez, no se vino abajo de inmediato. Pero tampoco reaccionó como un animal herido, no.

El equipo siguió manejando el balón sin profundidad ni agresividad, incapaz de acelerar el ritmo o de incomodar realmente al conjunto aragonés. Por momentos incluso fue el Zaragoza el que tocó con más criterio, algo que refleja hasta qué punto el Cádiz atraviesa una profunda crisis futbolística.

Un intento de reacción que se diluyó pronto

En el descanso Garitano intentó rectificar. O rectificarse. Diakité entró por Ortuño y Brian Ocampo sustituyó a De la Rosa buscando más profundidad. Durante los primeros minutos del segundo tiempo pareció haber algo de reacción. El Cádiz acumuló algunas llegadas y generó varios disparos consecutivos que dieron cierta sensación de peligro. Pero fue un efecto gaseosa.

La intensidad inicial se diluyó rápidamente y el equipo volvió a caer en la misma dinámica de juego plano y previsible. Garitano siguió moviendo el banquillo, dando entrada a García Pascual, Roger y posteriormente a Kouamé, pero nada cambió.

El Cádiz siguió acumulando centros laterales sin rematador, ataques lentos y previsibles con un fútbol incapaz de desbordar a un rival que llegaba como colista. Mientras tanto, el Real Zaragoza incluso tuvo alguna ocasión clara para sentenciar el partido en el tramo final.

Entre bostezos y cabezadas de mi vecino de grada, se consumió el último cuarto de hora de partido. Esa escena resume perfectamente lo que está siendo este Cádiz: plano, impotente e inoperante. Ni si quiera da opción al cabreo excesivo.

Números que reflejan un dominio estéril

Las estadísticas reflejan bien lo que fue el partido: un dominio estéril del Cádiz. El equipo amarillo terminó con un 67 por ciento de posesión y casi el doble de pases que el Zaragoza (531 por 270), además de una precisión del 89 por ciento en circulación. Pero ese control apenas se tradujo en peligro real.

El Cádiz disparó 12 veces, solo cuatro entre los tres palos. El Zaragoza lo hizo diez veces con tres tiros a puerta, suficientes para llevarse el partido. También tuvo más córners (6-3) y más recuperaciones, pero todo ese volumen de juego volvió a quedarse lejos de las áreas. Mucha circulación, poca profundidad y casi ninguna capacidad de desequilibrio.

La diferencia volvió a estar donde se deciden los partidos: en la eficacia.

El tramo final fue un reflejo perfecto del momento del equipo. El Cádiz siguió atacando de forma desordenada, acumulando centros laterales sin rematador y sin encontrar ninguna forma de romper el partido.

Pero lo más llamativo no estuvo solo en el campo. La grada, que durante semanas había mostrado su enfado, esta vez pareció más resignada que enfadada. Algunos pitos al descanso y al final, algunos gritos contra Vizcaíno e insultos hacia Contreras… y poco más.

La impotencia que transmite el equipo parece haberse trasladado también a la grada. Y esa sensación de apatía es quizás el síntoma más preocupante.

Una racha insostenible

Era la primera de las dos finales inesperadas que tenía el Cádiz en esta fase de la temporada. Y el resultado no pudo ser peor. El equipo sigue en caída libre. Sin alma, sin carácter y sin capacidad de reacción.

La derrota deja al Cádiz con un solo punto de los últimos 24 posibles, la peor racha que ha tenido nunca un entrenador del club en Segunda División. Entre otras cosas porque nunca antes se había llegado a ese extremo: los técnicos eran cesados antes.

La era Garitano parece prácticamente sentenciada. En los últimos partidos se le ha visto no solo desanimado, sino superado e incapaz de encontrar soluciones. Incluso cuando intenta corregir algo, acaba generando nuevos problemas.

En fútbol hay dos reglas básicas. La primera: no tocar lo que funciona. Garitano lleva semanas haciéndolo para mal. La segunda: no generar debates nuevos cuando ya existen demasiados. Y el técnico cadista lo ha vuelto a hacer.

Todas las señales que transmite el equipo son negativas. Es hora de dar un golpe de timón. No hay más.

Al menos, el Cádiz tiene un nombre comercial para su estadio. A este paso, para los partidos en Primera RFEF.

cadizdirecto.com




martes, 3 de marzo de 2026

 EL PELIGRO DEL DESCENSO ES REAL. A CINCO PUNTOS

JORNADA 28: RESULTADOS Y CLASIFICACIÓN 






lunes, 2 de marzo de 2026

 ANTES DE VISITAR AL CÁDIZ ESTE VIERNES

EL ZARAGOZA DESTITUYE AL ENTRENADOR Y AL DIRECTOR DEPORTIVO 




El Real Zaragoza comunica que finaliza la relación contractual que vinculaba a nuestra entidad con el director deportivo Txema Indias y el entrenador Rubén Sellés.

El Club agradece la profesionalidad, dedicación y esfuerzo desempeñado por Txema Indias y Rubén Sellés durante su etapa en la entidad y les deseamos la mayor de las suertes en sus futuros proyectos profesionales.

Para el puesto de Director Deportivo, el Real Zaragoza ha llegado a un principio de acuerdo con Lalo Arantegui. Arantegui firmará por lo que resta de temporada y otras dos más fijas, además de dos temporadas opcionales adicionales. Arantegui llega al Real Zaragoza con el aragonés Fran Gracia en su equipo de trabajo, que asumirá la Secretaría Técnica de nuestro club.

Y como entrenador, de forma interina, será David Navarro el que dirigirá la sesión de entrenamiento de este lunes en la vuelta al trabajo de los jugadores de cara a comenzar a preparar el partido del próximo viernes ante el Cádiz CF, una decisión adoptada por Lalo Arantegui en el marco de la nueva estructura de la dirección deportiva.

Así pues, la plantilla regresará a los entrenamientos en Ibercaja Estadio con David Navarro al frente a partir de las 18:00 horas de este lunes.

realzaragoza.com

domingo, 1 de marzo de 2026

LALIGA HYPERMOTION - JORNADA 28

 EIBAR 3 - CÁDIZ 1

EL CADISMO NO SE MERECE ESTO 


EIBAR: Magunagoitia, Cubero, Nolaskoain, Marco Moreno, Arbilla (Juan Bernat 88'), Garrido, Olaetxea (Jair Amador 76'), Corpas, Guruzeta (Magunazelaia 76'), Madariaga (Adu Ares 67') y Javi Martón (Bautista 67').

CÁDIZ: Víctor Aznar, Iza Carcelén (Pereira 61'), Caicedo, Jorge Moreno, Iker Recio, Antoñito Cordero, Diakité (Álex Fernández 46'), Ortuño (Yussi Diarra 84'), Suso (Brian Ocampo 61'), García Pascual (Dómina 61') y Dawda Camara.

ÁRBITRO: Sánchez López (murciano). Amonestó a Jorge Moreno y Caicedo por el Cádiz.

GOLES: 1-0 Corpas (p.) (34'), 2-0 Javi Martón (41'), 3-0 Adu Ares (81'), 3-1 Brian Ocampo (88').

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 28ª jornada de LaLiga Hypermotion disputado en el estadio Municipal de Ipurua ante 3.941 espectadores.




CRÓNICA: SOS, el Cádiz CF va en picado. El equipo amarillo ha vuelto a tocar fondo en Ipurua. No fue un desastre inmediato. No fue un equipo arrollado desde el primer minuto. Pero sí fue, otra vez, un equipo que se cae cuando el partido se le tuerce. Este Cádiz es un equipo que se descompone y en descomposición. Y que va en picado

Lo de Eibar fue un partido vergonzante. No solo por el resultado. Por la imagen. Por la sensación de equipo superado, desarbolado, sin plan claro y sin capacidad de reacción. Ni en el campo, ni en el banquillo.

Y, por segundo encuentro consecutivo, con errores graves de planteamiento de Gaizka Garitano. Jugadores en lugares que está más que claro que no van a aportar lo que necesita el equipo en lugar de ponerlos en el lugar en el que, más o menos, algo ofrecen.

El técnico volvió a cambiar de dibujo, pero no cambió nada en el desarrollo del partido. El Cádiz entra bien en el choque (todo lo bien que puede entrar un equipo con 1 punto de los últimos 21) y se cae estrepitosamente al primer golpe. Pero antes, ya viene apuntando carencias. Algunas, que se esperan nada más ver la disposición de los jugadores.

Garitano volvió a cambiar. Al menos lo intenta. Pero no acierta. Esta vez, apostó por un 1-5-2-3 con Iza y Cordero como carrileros. Ojo, Cordero de carrilero zurdo, una banda en la que no aporta nada y teniendo que defender. Por delante un doble pivote por dentro y Suso y Dawda en las bandas del ataque.

Sobre el papel, más seguridad. En el campo, las mismas grietas y fragilidad. Sobre todo, la misma tendencia a la descomposición.

Durante la primera media hora el Cádiz estuvo en el partido. No concedió ocasiones claras. Tuvo tramos de posesión (acabó el partido con un 49%) y logró que el Eibar no encontrara remates francos en ese primer tramo. Pero el supuesto control era engañoso.

Ya se veía un equipo largo. Desequilibrado. Con demasiada distancia entre líneas. Con los carrileros muy arriba y los centrales expuestos. Incluso jugando con cinco atrás, aparecían espacios entre líneas y a la espalda. Y con solo dos en el centro del campo, demasiado campo para tapar.

El Eibar empezó a equilibrar el juego y a la media hora ya comenzó a inclinar el campo. No hacía daño aún, pero el Cádiz ya cedía territorio. Era cuestión de tiempo. Un penalti volvió a desnudar la fragilidad de este equipo. Minuto 33. Agarrón innecesario de Jorge More. Penalti tan claro como evitable. Y ahí el equipo volvió a mostrar su mayor debilidad: la mental.

No por el gol. Por la reacción posterior. El Cádiz no sabe gestionar los golpes. No ha remontado un partido en meses. Y cuando encaja, se cae. En Eibar no fue una excepción.

En el 39 Olaetxea ya avisó desde la frontal. En el 42 llegó el 2-0: conducción limpia de Corpas ante cinco defensas y remate de Martín solo en el área pequeña. Cinco defensas. Y nadie defendiendo.

Media hora de aparente equilibrio. Diez minutos de descomposición. 2-0 al descanso y con la dinámica de este equipo, a otra cosa.

Segundo tiempo: impotencia y desesperación

Garitano volvió a intentar corregir tras regalar una hora. Entrada de un lateral específico, Cordero a la derecha, Dawda al centro y Dómina arriba. Pero el problema no era solo el dibujo. Ya no.

El equipo ya estaba emocionalmente superado. Sin tensión tras pérdida. Sin agresividad. Sin convicción. Impotente. Inoperante. Desarbolado. Y, lo que es peor, en una preocupante caída libre.

En el 83, Edu Ares condujo sin oposición entre líneas inexistentes y firmó el 3-0. Un gol que simboliza todo: un equipo abierto en canal, sin estructura defensiva pese a haber empezado con cinco atrás.

El tanto de Ocampo en el 89 fue anecdótico. No maquilló nada. No suavizó nada.

Estadísticas que explican el partido

Las estadísticas no hacen más que confirmar lo que el partido ya transmitía a simple vista: la diferencia competitiva fue clara.

El Eibar remató 14 veces por solo 6 del Cádiz. Pero más allá del volumen, la diferencia estuvo en la calidad y la profundidad: 7 disparos a puerta de los locales por apenas 1 de los amarillos. Nueve remates dentro del área frente a solo dos. Es decir, el Eibar pisó zona decisiva con frecuencia y claridad; el Cádiz apenas inquietó.

También en el juego físico y en las segundas jugadas se impuso el conjunto armero: 23 duelos aéreos ganados por 15, más presencia en área rival y mayor capacidad para imponerse en acciones divididas. Incluso en recuperaciones, donde el Cádiz no estuvo lejos (47 por 42), el dato refleja más necesidad defensiva que dominio real.

La posesión (51%-49%) resulta engañosa. El Cádiz movió el balón. El Eibar movió el partido. Uno acumuló pases; el otro acumuló ocasiones. Y hoy esa es la distancia entre un equipo competitivo y otro frágil: la eficacia, la contundencia y la sensación de superioridad en las áreas.

Errores que se repiten

Es el segundo partido consecutivo en el que Garitano se equivoca en la ubicación de sus hombres y en decisiones tácticas. Los cambios de sistema son lógicos para intentar que reaccione el equipo, pero es imposible con tantos jugadores fuera de posición. Ajustes tardíos. Y una sensación cada vez más evidente de que el técnico no tiene claro qué hacer para levantar al equipo.

Empezó la liga con un casi intocable 4-2-3-1, luego pasó al 4-4-2 y ahora, otra vez, 1-5-2-3. Pero el equipo no reacciona, y el Cádiz sigue siendo frágil.

Cuando un entrenador cambia tanto y el equipo empeora, el problema deja de ser el sistema. Y lo que es peor, la clasificación ya empieza a apretar. El daño ya no es solo en lo emocional y anímico o en la imagen hacia la afición (los cánticos de "olé, olé" cuando el Cádiz movía la pelota con el 2-0 son claros del hartazgo de la grada), ya es también clasificatorio.

El Cádiz cae dos puestos más. Está ahora a cinco puntos del descenso (que marca el Huesca, con el que tiene empatado el golaveraje particular) y a diez del playoff. En pocas semanas ha pasado de mirar arriba a mirar hacia abajo mientras cae.

Garitano queda señalado. La sensación de fin de ciclo es cada vez mayor. El club y la dirección deportiva tampoco quedan al margen. El mercado de invierno no reforzó al equipo, lo debilitó con las lesiones y los refuerzos no han respondido (Dómina apenas ha jugado media hora y Sergio Arribas aún no ha debutado). Sin alternativas reales y sin fondo de armario competitivo, el margen de error es mínimo.

Y el equipo lleva semanas equivocándose. Ahora llegan Zaragoza y Mirandés, convertidas en finales impensables al principio de la segunda vuelta. Pero lo son. Dos partidos clave. Y este Cádiz, que es un resucitador de rivales (Reanimator, como la película ochentera le llamamos en una crónica), no invita precisamente al optimismo.

Ipurua puede no haber sido la sentencia oficial, pero sí parece la sentencia deportiva y real. Garitano se ha quedado casi sin crédito en solo dos meses de 2026. Casi porque el club lo mantiene y parece que lo va a seguir haciendo al menos una jornada más.

Pero en Eibar, de nuevo, el equipo estuvo media hora en el partido. Después, volvió a ser la nada. La preocupante y vergonzante nada. Otra vez.

cadizdirecto.com




sábado, 28 de febrero de 2026

 KOUAMÉ ENTRA EN LA LISTA TRAS SU REGRESO

CONVOCATORIA DEL CÁDIZ ANTE EL ÉIBAR




La expedición cadista ya va camino de Éibar para disputar el encuentro correspondiente a la Jornada 28 de la LaLiga Hypermotion ante la SD Eibar.

Estos son los futbolistas que Gazika ha incluido en la convocatoria: David Gil, Víctor Aznar, Rubén Rubio, Iker Recio, Arribas, Caicedo, Juan Díaz, Pereira, Jorge More, Pelayo, Iza, Álex, Diarra, Ortuño, Kouamé, Moussa, Joaquín, Antoñito Cordero, Suso, Ontiveros, Jero Dómina, Dawda Camara, García Pascual.

Se quedan fuera de la lista: Roger Martí, Tabatadze, Kovacevic, De la Rosa y Mario Climent.

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