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lunes, 25 de mayo de 2026
EL ARGENTINO NICOLÁS LARCAMÓN ES EL ELEGIDO
EL SPORTING YA TIENE ENTRENADOR PARA LA PRÓXIMA TEMPORADA
El Real Sporting de Gijón ha llegado a un acuerdo con Nicolás Ricardo Larcamón Vallejo (La Plata, Buenos Aires, 11/08/1984) para que se convierta en el entrenador del primer equipo para la temporada 2026/27. El técnico argentino firma un contrato hasta junio de 2027.
Larcamón llega al fútbol europeo tras consolidarse como uno de los entrenadores jóvenes con mayor proyección del continente americano. En las últimas temporadas dirigió al Club de Fútbol Cruz Azul, una de las entidades más importantes y exigentes del fútbol mexicano, etapa en la que disputó la Copa Intercontinental de la FIFA Qatar 2025. Antes había desarrollado un destacado ciclo al frente del Club Necaxa.
Previamente, el entrenador argentino dejó una huella muy positiva en el Club León, donde conquistó la Liga de Campeones de la Concacaf 2023 y disputó la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. También dirigió al Cruzeiro EC de Brasil, ampliando así su recorrido en algunos de los torneos más competitivos del fútbol latinoamericano.
Su trayectoria internacional comenzó en Sudamérica, acumulando experiencias en Venezuela y Chile antes de dar el paso en 2020 a la Liga MX, en la que logró consolidar una identidad de juego reconocible y equipos altamente competitivos.
El Real Sporting muestra su satisfacción por la incorporación de Nicolás Larcamón y le desea una feliz estancia en Gijón, así como el mayor de los éxitos deportivos en esta nueva etapa al frente del banquillo rojiblanco.
realsporting.com
LA VICTORIA ANTE EL LEGANÉS Y LA DERROTA DEL HUESCA, LE DA AL CÁDIZ LA SALVACIÓN MATEMÁTICA
CÁDIZ: David Gil, Juan Díaz, Pelayo, Iker Recio, Sergio Arribas, Kouamé (Ortuño 37'), Yussi Diarra, De la Rosa (Brian Ocampo 72'), Antoñito Cordero, Lucas Pérez (Álex Fernández 85') y García Pascual (Dawda Camara 72').
LEGANÉS: Juan Soriano, Lalo Aguilar (Duk 46'), Ignasi Miquel (Diego García 79'), Marvel, Naim García, Diawara, Dani Rodríguez, Roberto López, Rubén Peña (Figueredo 46'), Juan Cruz (Óscar Plano 63') y Asué (Álex Millán 63').
ÁRBITRO: Fuentes Molina (valenciano). Amonestó a Yussi Diarra, De la Rosa, Dawda Camara, Ortuño y David Gil por el Cádiz y a Rubén Peña, Ignasi Miquel, Óscar Plano y Diego García por el Leganés.
GOLES: 1-0 Lucas Pérez (7'), 2-0 De la Rosa (69'), 3-0 Antoñito Cordero (81').
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 41 de LaLiga Hypermotion disputado en el JP Financial Estadio ante 17.755 espectadores.
CRÓNICA: El Cádiz CF seguirá una temporada más en el fútbol profesional. Lo hará después de una temporada, de una penosa segunda vuelta, en la que en muchos momentos pareció empeñado en irse él solito hacia el precipicio.
Una segunda vuelta impropia de un equipo diseñado para pelear por objetivos mucho más ambiciosos. Y lo hará también después de convivir durante meses con una fractura social cada vez más evidente entre buena parte de la afición y quienes dirigen la entidad.
La permanencia matemática llegó este domingo gracias a una contundente victoria por 3-0 frente al CD Leganés, un resultado que permite al conjunto amarillo afrontar con tranquilidad la última jornada en Santander y pone, con ello, fin a meses de angustia.
Los goles de Lucas Pérez, De la Rosa y Antoñito Cordero resolvieron un partido que fue más igualado de lo que refleja el marcador, pero que el Cádiz supo interpretar mejor que su rival desde el primer minuto.
Porque si algo hizo bien el equipo de Imanol Idiákez fue entender exactamente qué partido tenía que jugar. Algo que ha venido haciendo desde la llegada del técnico al banquillo cadista, el tercer entrenador de la campaña.
Ante el Leganés, Idiákez apostó por una alineación muy similar a la que había empatado una semana antes en Castellón. García Pascual ocupó la referencia ofensiva, Lucas Pérez retrasó unos metros su posición para actuar por detrás del delantero y Diarra acompañó a Kouamé en la sala de máquinas. El resto, lo mismo.
Lejos de acusar la presión del encuentro, el Cádiz salió mandando.
Los amarillos encontraron rápidamente campo rival y apenas habían transcurrido seis minutos cuando llegó el primer golpe. García Pascual se animó con un disparo desde fuera del área que golpeó en la pierna de Miquel y, ayudado por el viento de Levante que marcó buena parte de la tarde, terminó convirtiéndose en una parábola imposible para el meta que se estrelló contra el larguero.
Soriano se había lanzado desesperadamente intentando llegar a la pelota, y tras el rechace ya estaba fuera de la jugada. Lucas Pérez apareció entonces llegando desde atrás y adelantándose a todos para cazar el balón prácticamente sobre el punto de penalti y establecer el 1-0.
El tanto permitió al Cádiz jugar con la tranquilidad que tantas veces le había faltado durante la temporada.
El Leganés reaccionó y comenzó a manejar más balón. El cuadro pepinero avisó con un disparo desde la frontal en el que David Gil tuvo que sacar una mano extraordinaria para evitar el empate en el minuto 13. Poco después Roberto López la tuvo desde la frontal.
A partir de ahí, el Cádiz consiguió estabilizar el partido. Defendió con orden, redujo espacios interiores y encontró respuestas incluso cuando Kouamé tuvo que abandonar el terreno de juego lesionado en el minuto 36. La entrada de Ortuño mantuvo el equilibrio de un equipo que cada vez parecía sentirse más cómodo.
El conjunto madrileño regresó del vestuario decidido a asumir riesgos. Durante muchos minutos acumuló más posesión, adelantó líneas y buscó constantemente el costado derecho de su ataque con Duk. Allí apareció una y otra vez Sergio Arribas, convertido ya en una de las grandes noticias del tramo final de la temporada.
El zaguero firmó otro partido de enorme nivel defensivo y volvió a demostrar por qué ha terminado ganándose un sitio cuando la situación era más delicada. A su lado, Pelayo completó una nueva actuación de enorme madurez. El central ha sabido esperar su oportunidad para acabar convirtiéndose en uno de los futbolistas más fiables del equipo en este tramo decisivo.
El Leganés tenía más balón, pero el Cádiz parecía tener más control. No era una superioridad evidente ni mucho menos. De hecho, la sensación de fragilidad acumulada durante toda la segunda vuelta seguía presente. Bastaba una acción para que reaparecieran todos los fantasmas.
Y durante unos segundos pareció que esa acción podía llegar. Naim remató un saque de esquina y el balón se estrelló contra el larguero cuando buena parte del estadio ya veía el empate. Sergio Arribas despejó el peligro y la jugada continuó.
Lo que ocurrió después terminó cambiando definitivamente la tarde. El balón, frenado por el viento, permitió pelearlo a De la Rosa a unos diez metros del círculo central. El extremo arrancó entonces una carrera de casi medio campo, ganó en velocidad a los defensores que intentaron alcanzarle y definió con una serenidad que tantas veces se le había reclamado.
Era el 2-0. Era la tranquilidad. Y era también una recompensa merecida para un futbolista cuya entrega nunca ha estado en discusión, pero cuya falta de acierto había terminado afectando a su confianza.
Resultó especialmente simbólico porque justo en la jugada incluso había pedido el cambio echándose la mano al gemelo. Todavía le quedaba una última carrera. La más importante de toda la temporada.
Mientras el Nuevo Mirandilla celebraba el segundo gol, desde El Alcoraz llegaba otra noticia decisiva: el Castellón se adelantaba frente al Huesca. La permanencia empezaba a tener forma matemática.
Antoñito cerró la tarde y la permanencia
Con el encuentro encaminado, Idiákez comenzó a refrescar el ataque. Dawda sustituyó a García Pascual, Brian Ocampo entró por De la Rosa y Álex Fernández ocupó la mediapunta en lo que probablemente fue su último partido en el Nuevo Mirandilla como futbolista del Cádiz.
El uruguayo esta vez si estuvo a buen nivel y supo hacer lo que pedía el choque. Ganó metros, provocó faltas y permitió respirar a un equipo que ya veía la meta muy cerca. El tercer gol llegó precisamente desde su inteligencia.
Ortuño detectó el desmarque de Ocampo y ejecutó rápidamente una falta. El uruguayo atacó el espacio, se adentró en el área y encontró atrás a Antoñito Cordero. El jerezano controló, se perfiló y batió a Soriano para firmar el 3-0 definitivo.
Su tercer gol de la temporada. Los tres con Idiákez en el banquillo.
Con el encuentro ya decidido, el Leganés dispuso todavía de varias ocasiones para recortar diferencias. David Gil, sin embargo, volvió a aparecer con dos o tres intervenciones de mucho mérito que terminaron de asegurar una victoria tan contundente como valiosa.
Las estadísticas finales reflejaron un encuentro mucho más equilibrado de lo que indica el marcador.
Ambos equipos terminaron con once remates. El Leganés tuvo más posesión y un disparo más entre los tres palos. Sin embargo, el Cádiz fue mucho más eficaz en las áreas y mostró una solidez defensiva desconocida durante buena parte de la segunda vuelta.
No fue una goleada nacida del dominio absoluto. Fue una goleada construida desde el orden, la contundencia y la capacidad para castigar cada error del rival.
Los últimos minutos fueron una celebración. La afición comenzó a saborear una permanencia que hace apenas unas semanas parecía mucho más complicada de lo que nadie imaginaba. Pero la alegría no ocultó el malestar acumulado durante toda la temporada.
Los cánticos más repetidos durante el tramo final volvieron a señalar a la dirección de la entidad. "Vizcaíno dimisión", "vende ya" o "dile que se vaya" resonaron con fuerza en un estadio que celebraba la permanencia mientras recordaba que los problemas de fondo siguen ahí.
Porque el Cádiz se ha salvado. Pero también ha sobrevivido a una segunda vuelta desastrosa, a una fractura social evidente, a una creciente desconfianza hacia quienes dirigen el club y a una temporada que durante demasiados meses pareció caminar sin rumbo.
Al final seguirá en Segunda. Otro más en Segunda, salvando el abismo. Se ha hecho largo. Muy largo. Ahora toca desconectar. Y respirar. Porque después de una temporada así, cualquier cosa parece más sencilla. Toca disfrutar del mundial, cada quien que elija selección, pero estará bien saborear las rarezas de Curazao, Curazao, Irak, Haití, Cabo Verde, Azerbaiyán, Jordania...
Y la campaña que viene,, igua hay que seguir el curling o el snooker...
cadizdirecto.com
martes, 19 de mayo de 2026
EL CÁDIZ CONSERVA LOS 3 PUNTOS SOBRE HUESCA Y MIRANDÉS A FALTA DE DOS JORNADAS
CASTELLÓN: Matthys, Mellot (Douglas Aurelio 80'), Brignani, Alberto Jiménez, Lucas Alcázar (Tincho 64'), Gerenabarrena, Barri (Suero 80'), Cipenga (Doué 80'), Jakobsen (Mabil 57'), Calatrava y Ousmane Camara (Álvaro García 75').
CÁDIZ: David Gil, Juan Díaz, Pelayo, Iker Recio (Kovacevic 37'), Sergio Arribas (Mario Climent 73'), Kouamé, Ortuño (García Pascual 69'), De la Rosa (Brian Ocampo 69'), Antoñito Cordero, Yussi Diarra (Álex Fernández 87') y Lucas Pérez (Dawda Camara 69').
ÁRBITRO: Cid Camacho (castellano leonés). Amonestó a Ousmane Camara, Barri y Mellot por el Castellón y a Kouamé, Lucas Pérez, Brian Ocampo, David Gil, García Pascual y Dawda Camara por el Cádiz.
GOLES: 1-0 Cipenga (54'), 1-1 Pelayo (74').
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 40 de LaLiga Hypermotion disputado en el Estadio Municipal de Castalia ante 12.319 espectadores.
CRÓNICA: El Cádiz CF salió vivo de Castalia en otra noche de supervivencia. El conjunto amarillo rescató un sufrido empate ante un Castellón superior durante muchos minutos, pero volvió a demostrar algo que parecía perdido hace semanas: capacidad para competir, resistir y mantenerse con vida en una permanencia que nadie termina de tomar ventaja.
Porque el equipo de Imanol Idiakez sufrió muchísimo por momentos, especialmente en una primera mitad de dominio casi absoluto del Castellón, pero también defendió mejor que en jornadas anteriores y supo agarrarse al partido cuando todo parecía inclinarse hacia el lado local. El Cádiz terminó sobreviviendo con oficio, despejes, duelos ganados y una resistencia defensiva que reflejan también las estadísticas finales.
Y es que los números dejan una lectura curiosa de un encuentro que visualmente pareció mucho más desequilibrado a favor de los locales. El Castellón acabó con un 61 por ciento de posesión, 19 remates y 495 pases completados, monopolizando el balón durante largos tramos. Pero el Cádiz remató más entre los tres palos, ganó más duelos, dominó el juego aéreo y firmó un ejercicio defensivo enorme con 44 despejes y 57 duelos ganados.
Los datos explican bien lo que fue el partido. El Castellón jugó mucho más tiempo cerca del área amarilla y llevó el peso del encuentro, pero el Cádiz logró sobrevivir sin conceder una catarata de ocasiones clarísimas y terminó encontrando petróleo en una de las pocas acciones que tuvo cerca del área rival.
La primera sorpresa llegó incluso antes del pitido inicial. Imanol Idiakez agitó el equipo con una alineación que rozaba el bandazo táctico. El técnico introdujo un 4-2-3-1 lleno de cambios, recuperando para el once a futbolistas prácticamente desaparecidos como Kouamé y Diarra, apostando por Lucas Pérez de inicio y modificando incluso el lateral izquierdo con la entrada de Sergio Arribas.
La sensación inicial era clara: protegerse atrás, acumular piernas en el centro del campo y tratar de correr al espacio con De la Rosa y Antoñito Cordero. Pero el plan apenas pudo sostenerse durante los primeros minutos.
El Cádiz apenas logró tener algo el balón en los primeros compases. Los amarillos intentaron salir un par de veces a la contra buscando a Lucas Pérez y alguna entrada de De la Rosa. De hecho, una de las primeras aproximaciones visitantes nació de un mal despeje de Lucas Alcázar. Pero aquello duró muy poco.
A partir del minuto cinco el partido se convirtió en un monólogo del Castellón. El equipo de Pablo Hernández monopolizó la posesión y encerró al Cádiz cada vez más cerca de su propia área. Los amarillos defendían por momentos con hasta ocho futbolistas prácticamente sobre la frontal, incapaces de salir y completamente sometidos al ritmo ofensivo local.
Parecía cuestión de tiempo que llegara el gol. El Cádiz no conseguía corregirse, acumulaba pérdidas y apenas encontraba aire. Kouamé vio además una amarilla muy pronto, en el minuto 20, aumentando todavía más la sensación de fragilidad en el centro del campo.
El dominio local quedó reflejado también en las primeras estadísticas del partido: 72 por ciento de posesión para el Castellón en el minuto 21 y un Cádiz totalmente replegado sobreviviendo como podía.
Y desde ahí hasta el descanso pasaron muchísimas cosas. Primero llegó un gol anulado a Cámara en el minuto 25. La acción parecía fuera de juego incluso en directo, aunque tuvo que entrar el semiautomático para confirmar la decisión.
Poco después apareció uno de los momentos más preocupantes de la noche. Iker Recio cayó muy mal tras un choque con David Gil en una salida y se golpeó con dureza la cabeza contra el césped. El central quedó visiblemente conmocionado, mareado e incluso comentando que no veía bien. El colegiado activó el protocolo por golpe en la cabeza y el partido estuvo detenido varios minutos. Recio terminó abandonando el campo entre evidentes síntomas de aturdimiento y Kovacevic entró en su lugar en el minuto 37 (se permitió un cambio más para cada equipo, como establece el protocolo para estos casos).
En lo futbolístico, justo cuando peor estaba el Cádiz apareció la gran ocasión amarilla. Pelayo (el mejor del Cádiz y no solo por el gol) anticipó en defensa y lanzó un pase larguísimo a la espalda de la zaga local, situada en el centro del campo. Antoñito Cordero ganó la carrera y se plantó completamente solo ante Matthys, pero el portero local le adivinó la intención al jerezano y evitó el 0-1 en la que probablemente fue la ocasión más clara de toda la primera mitad.
El Cádiz había perdonado en la única que le dejó el Castellón. Hasta el descanso los amarillos siguieron sufriendo muchísimo. Kouamé acumulaba pérdidas constantes, muchas de ellas jugando hacia atrás, David Gil asumía riesgos enormes en los saques y en las cesiones y la sensación general seguía siendo la misma: el gol local parecía estar cada vez más cerca.
El inicio de la segunda mitad dejó, por primera vez en toda la noche, una pequeña reacción amarilla. El Cádiz logró tener algo más el balón, empezó a asomarse algo más arriba y De la Rosa comenzaba a encontrar espacios. El equipo parecía estirarse.
Pero cuando mejor estaba llegó el golpe.
Todo nació de un mal centro de Diarra. Matthys sacó rapidísimo con la mano para Calatrava, que lanzó la transición. Cámara ganó línea de fondo y puso un centro al área pequeña donde apareció completamente solo Cipenga para marcar el 1-0.
La acción dejó otra imagen muy preocupante defensivamente. Sergio Arribas saltó al primer palo para defender la jugada y olvidó completamente su espalda, justo la zona donde apareció libre el goleador del Castellón.
El tanto hizo todavía más daño porque llegó justo cuando el Cádiz parecía empezar a respirar. Tras el 1-0, el Castellón dio un pequeño paso atrás para buscar el segundo a la contra y eso permitió al Cádiz tener más balón. Pero los amarillos seguían mostrando muy poca claridad ofensiva.
De hecho, el partido pudo quedar completamente sentenciado en el minuto 65. Alberto Jiménez tuvo la primera y Kovacevic salvó bajo palos. Medio minuto después apareció Calatrava y fue Pelayo quien evitó el remate. Y en la tercera acción Juan Díaz terminó despejando otro balón peligrosísimo de Cámara con tanto suspense que el despeje acabó golpeando incluso en el larguero.
Ahí volvió a mover ficha Idiakez. El técnico decidió ir ya con todo buscando el empate y dio entrada a Álvaro García Pascual, Dawda y Brian Ocampo. Con dos delanteros arriba había que aprovechar cualquier centro. Poco después también entró Climent para aumentar todavía más la presencia ofensiva por fuera.
Y entonces apareció eso tan despreciado por el propio Cádiz esta temporada y que tantos goles y puntos da: el balón parado. En un saque de esquina, García Pascual remató en el primer palo y Matthys firmó una gran parada. Pero el rechace cayó muerto dentro del área y Pelayo apareció para empujar el empate y hacer estallar al pequeño grupo de aficionados amarillos desplazados a Castalia.
El Castellón se lanzó entonces a por el segundo gol y el Cádiz, esta vez sí, supo competir los últimos minutos. Justo donde había perdido puntos decisivos en las dos jornadas anteriores.
Los amarillos resistieron los constantes balones colgados, defendieron mucho mejor el área y supieron enfriar el partido en el añadido. Ni siquiera los ocho minutos más uno extra terminaron castigando esta vez al equipo gaditano. Brian y Álvaro García Pascual arañaron segundos importantísimos cerca del córner y el propio delantero vio una amarilla tras retrasar casi un minuto un saque de falta.
El Cádiz incluso renunció ya a buscar el remate en esa última falta o un último centro ofensivo. Lo importante era sobrevivir. Y esta vez sobrevivió.
El empate deja al Cádiz con 40 puntos y, pase lo que pase esta jornada, fuera de los puestos de descenso. Un detalle nada menor en una pelea completamente desquiciada en la que nadie parece querer salvarse.
Además, el punto mantiene a los amarillos dependiendo de sí mismos y devuelve algo de confianza a un equipo que llevaba semanas cayendo siempre de la forma más cruel posible. 6 puntos de 57 y sigue fuera del descenso y dependiendo de sí mismo. ¡Increíble!
Ahora tocará volver a mirar al resto durante todo el fin de semana. El Mirandés visita a la Real Sociedad B este sábado y el lunes el Huesca jugará ante el Leganés. El equipo que precede y el que persigue al Cádiz en la clasificación. Incluso si la Cultural Leonesa pierde ante el Éibar este sábado estará descendida. El Zaragoza se jugará sus últimas opciones el domingo ante el Sporting.
Pero esta vez el Cádiz llega vivo. Y eso, ahora mismo y después de la calamitosa segunda vuelta, sea lo más importante.