sábado, 4 de abril de 2026

LALIGA HYPERMOTION - JORNADA 34

 CÁDIZ 1 - CÓRDOBA 3

EL DESCENSO ES CUESTIÓN DE TIEMPO 


CÁDIZ: Víctor Aznar, Caicedo (Iza Carcelén 59'), Kovacevic, Iker Recio, Sergio Arribas, Diakité, Joaquín González (Yussi Diarra 76'), Ortuño (Brian Ocampo 70'), Suso (Dómina 59'), Mario Climent y Roger Martí (García Pascual 59').

CÓRDOBA: Iker Álvarez, Álex Martín, Sintes (Albarrán 46'), Rubén Alves, Vilarrasa, Isma Ruiz, Requena (Alberto del Moral 77'), Carracedo, Kevin Medina (Diego Bri 63'), Sergi Guardiola (Jacobo González 77') y Adrián Fuentes (Percan 77').

ÁRBITRO: Pérez Hernández (madrileño). Amonestó a Diakité, Brian Ocampo e Iker Recio por el Cádiz y a Sergi Guardiola, Iker Álvarez e Isma Ruiz por el Córdoba. Expulsó a Mario Climent (63') por roja directa.

GOLES: 0-1 Carracedo (p.) (18'), 0-2 Adrián Fuentes (57'), 1-2 Sergio Arribas (80'), 1-3 Isma Ruiz (91').

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 34 de LaLiga Hypermotion disputado en el JP Financial Estadio ante 10.855 espectadores.


diariodecadiz.es


CRÓNICA: El Cádiz CF es un equipo muerto. No por una cuestión matemática, todavía. Sí por lo que transmite. La derrota ante el Córdoba (1-3) volvió a dejar una imagen devastadora de un grupo sin alma, sin claridad y sin capacidad de reacción.

Un equipo que ya no compite, por mucho que diga su entrenador Sergio González que ha competido mejor. Un equipo que ya no intimida y que ni siquiera encuentra fuerzas para rebelarse contra su propia caída. Un hilillo de esperanza le hace meterse en muchos partidos, pero siempre tarde y el rival lo anula.

Porque lo más inquietante ya no es la derrota. Es la sensación de que todo se va apagando sin remedio. De que si el Cádiz se salva será porque cuatro equipos logren menos puntos al final del año. No que cuatro equipos sean peores, porque seguro que no hay cuatro equipos peores que este Cádiz que están dando tumbos por la segunda división en lo que va de 2026.

Si el Zaragoza derrota al Mirandés en el choque que cierra la jornada, los amarillos se quedaran a un punto del descenso y con unas sensaciones que no pueden ser peores. Este equipo sigue su descenso a los infiernos de la Primera RFEF, el nombre actual de la infausta Segunda B. Del hoyo cadista. 

Y en medio de todo eso, el Cádiz volvió a ser fiel a sí mismo. Volvió a resucitar a su rival. Esta vez a un Córdoba que llevaba una racha desastrosa de doce partidos sin ganar y que encontró en el Nuevo Mirandilla (el JP Financial Estadio) el escenario perfecto para levantarse en pleno fin de semana de Resurrección del mundo católico. Como si fuera nuevo eso de resucitar rivales para un equipo que lleva media temporada entregado a una generosidad absurda con cualquiera que llegue herido.

Sergio González volvió a agitar el tablero con un nuevo sistema, el tercero distinto de inicio en los últimos tres partidos. Otro intento por encontrar soluciones que no aparecen. Como en la última etapa de Garitano: cambios constantes de sistemas y de hombres. La mejor señal de que demasiadas cosas no funcionan.

Tres dibujos tácticos para empezar los tres últimos partidos. Más los habituales movimientos durante el choque. Futbolistas que juegan en dos o tres posiciones distintas cada partido. Ante el Córdoba, otra vez, más cambios de los esperados en el once.

Y el partido empezó como empiezan casi todos últimamente: con otro golpe tempranero. El Córdoba salió con más intención, más posesión y más presencia en campo rival. Y en una acción sin aparente peligro en la frontal, Moussa Diakité, que regresaba al once, golpeó por detrás el pie del ex cadista Sergi Guardiola.

El árbitro tardó solo ocho segundos en señalar el penalti, pero el castigo terminó llegando. Y con él, la sensación de siempre: que el plan de partido del Cádiz volvía a durar un suspiro.

El 0-1 no cambió nada. Solo confirmó lo que ya se estaba viendo. El Cádiz no reaccionó. Apenas dejó un disparo cruzado de Roger tras una buena maniobra en el área. Mientras tanto, el Córdoba, sin necesidad de hacer nada extraordinario, dispuso de varias ocasiones claras para ampliar su renta, incluida una que salvó Víctor Aznar con una buena intervención.

Tras el descanso, nada cambió. Ni el escenario ni el ánimo ni la respuesta del equipo. El Cádiz seguía sin encontrar juego, ni ritmo, ni mecanismos para levantar el partido. Y cuando Sergio preparaba cambios, llegó el segundo golpe. Una gran acción individual de Adrián Fuentes, con caño incluido a Kovacevic, acabó en el 0-2. Ahí el partido sonó a sentencia. Más aún en un Cádiz que no remonta desde que estaba en Primera y que tampoco encuentra fuerzas ya ni para empatar partidos que se le ponen cuesta arriba.

Poco después, Climent vio la roja en una acción tan temeraria como aparentemente innecesaria. Un balón elevado sin motivo y una patada voladora a lo Oliver Atom (aquel mítico delantero de los dibujos animados Campeones)  en momento que exigía aguantar los nervios. Con uno menos y dos goles abajo, el partido parecía definitivamente acabado.

Y, sin embargo, todavía el Cádiz tuvo un pequeño hilo de vida. Una recuperación de Jero Dómina acabó en los pies de Brian, que dejó un taconazo sensacional para Sergio Arribas. El lateral, seguramente el mejor del Cádiz por actitud, ganas y prestaciones, vio que no le ganaba la carrera al defensor y se sacó un disparo que, sin seguro el mejor tiro de su carrera, terminó en la escuadra. El 1-2 abrió una rendija para la fe.

Diarra tuvo el empate poco después, tras una mala salida de Iker Álvarez en una acción a balón parado. Moussa la rescató y la puso al segundo palo, donde su compatriota llegó con todo, pero su remate de cabeza se fue alto cuando medio estadio ya cantaba el gol y Jero Dómina ya iniciaba el gesto del remate. Fue la ocasión. Era el momento. Pero tampoco entró.

Con el paso de los minutos, el Cádiz fue cambiando nombres y posiciones hasta dibujar un equipo muy distinto al del inicio, ya sin orden claro y con la urgencia por delante de cualquier plan:

En el 88, el árbitro pareció no atreverse con una segunda expulsión del Cádiz, que parecía clara después de una patada (o intento al menos) de Brian a un rival con el juego detenido (llegó a sacar la cartulina del bolsillo de sus calzonas). Y de esa acción nació el golpe final. El cierre del choque.

Con todos los hombres arriba y solo Iza guardando la frontal, el saque del uruguayo salió blando, a media altura, y el Córdoba lanzó una contra vertiginosa que los amarillos no supieron cortar en falta y acabó en el 1-3 de Isma Ruiz. Aznar todavía estuvo cerca de evitarlo, pero ya era demasiado tarde. Minutos después, incluso pudo llegar otro de la misma forma.

Las estadísticas del partido retratan con bastante crudeza lo que volvió a pasar sobre el césped. El Córdoba fue mejor en casi todo, y el Cádiz solo encontró una mínima ventaja duelos ganados. Otra vez más remates rivales, más control del juego ajeno y más sensación de que el equipo vive (o trata de sobrevivir) a merced del contexto, no de su propio fútbol.

Pero el problema ya no es solo futbolístico. Lo que chirría de verdad es que tampoco desde el banquillo aparece una respuesta clara. El tercer sistema diferente de inicio en los últimos partidos parece mostrar a un entrenador que no da con la tecla, buscando algo que no encuentra y repitiendo la misma sensación que ya dejó Garitano en sus últimos partidos: la de no saber por dónde cortar la sangría.

Y, aun así, lo más duro seguramente estuvo alrededor. El público apoyó al equipo durante casi todo el encuentro. Apenas hubo algunos gritos de “menos discoteca y más cojones” al filo del descanso y al final del choque. Poco más. No hubo gran bronca. No hubo un estallido visible. La grada acompañó, pero ya hasta la rabia parece agotada. Y eso, seguramente, da todavía más miedo que los pitos.

Porque este Cádiz ya ni siquiera provoca esa reacción instintiva del cadismo cuando se siente traicionado por el juego o por la actitud. El Nuevo Mirandilla se fue cabizbajo. Sin respuesta. Sin derecho siquiera al pataleo. Como si todos empezaran a asumir que esto va camino de donde parecía impensable hace solo unos meses.

Quedan jornadas y las matemáticas siguen diciendo que hay margen. Pero el fútbol hace tiempo que dice otra cosa. Porque ahora mismo el Cádiz no parece un equipo en disposición de salvarse. Parece un equipo entregado a la espera de que haya cuatro con menos puntos, no cuatro peores, porque seguramente no los hay.

En pleno Sábado Santo, este Cádiz no espera ninguna resurrección. Más bien al contrario. Porque es un equipo muerto. Y mientras pasan las jornadas, sigue avanzando, sin freno y sin respuesta, hacia un destino que cada vez parece menos amenaza y más certeza.

Y mientras tanto, en el club siguen a lo suyo. Mensajes institucionales, discursos de unidad aunque se lanzan dardos contra quien protesta y una desconexión cada vez mayor entre lo que pasa en el césped y lo que se transmite desde arriba. Y vendiendo éxitos más que discutibles y poco necesarios en estos momentos para la entidad.

El equipo se juega la vida y el club sigue pendiente de otros escaparates, de otros titulares y de otras medallas, filtrado que su Nomadar duplica ingresos en este primer trimestre del año (como si fuera difícil eso tras dos años de pérdidas). Y lo deslizan en medios cercanos a su vicepresidente, Rafael Contreras, el día del partido más importante de los últimos años. Se la suda, con perdón.

cadizdirecto.com



viernes, 3 de abril de 2026

 EL DELANTERO NO IRÁ CONVOCADO ANTE EL CÓRDOBA 

PRESENTACIÓN DE LUCAS PÉREZ 




La sala de prensa del JP Financial fue escenario este viernes de la presentación de Lucas Pérez en su regreso como jugador al Cádiz CF. El futbolista atendió a los medios de comunicación, acompañado por Manuel Vizcaíno, presidente del club, y por Juan Cala, coordinador de la dirección deportiva.

Fichaje. “Los proyectos que me salieron no me hacían feliz. He estado preparándome estos meses para volver. Vengo por el respeto y el cariño que le tengo a esta afición. Cuando recibí la llamada, tanto mi familia como yo, teníamos claro que era el sitio ideal para volver a ser feliz. Vengo a ayudar y a revertir esta situación”.

Físico. “Estoy preparado en lo físico. Quiero que los datos den cuanto antes para que el míster me dé minutos de calidad”.

Situación deportiva. “Necesitamos una victoria mañana. Eso nos ayudaría mucho para que todos vayamos a una. Cuando llegué al Depor estábamos en una situación similar, y entre la unión y el trabajo logramos el objetivo. Ese es el camino”

Afición. "Me siento en deuda con esta afición. Quiero devolverles ese cariño que me han mostrado siempre. Lo importante es sacar esta situación. Necesitamos que se vuelquen con el equipo y que estemos unidos como en mi anterior etapa. Representamos a una ciudad histórica y entiendo por la situación por donde hemos estado pasando. Necesitamos que se vuelque la ciudad y la afición”.

Experiencia. “Mi experiencia puede ayudarle a los chicos jóvenes que no puedan tener tanta confianza como en la primera vuelta. Quiero ser un apoyo para todos ellos”.

Segunda etapa. “He recibido muchos abrazos y cariño. En la primera etapa aposté por el Cádiz por lo que me transmitió y nos salvamos. Ahora me estaba preparando para una oportunidad que me hiciera feliz como esta”.

cadizcf.com

 EL CÁDIZ YA MARCA EL LÍMITE CON EL DESCENSO, CON 4 PUNTOS DE MARGEN

JORNADA 33: RESULTADOS Y CLASIFICACIÓN 





jueves, 2 de abril de 2026

 EL DELANTERO LUCIRÁ EL DORSAL 7

LUCAS PÉREZ REGRESA AL CÁDIZ 




El Cádiz Club de Fútbol y Lucas Pérez han alcanzado un acuerdo para su incorporación hasta final de temporada.

El delantero gallego (10/09/1988) cumplirá su segunda etapa en el club amarillo, donde disputó 31 partidos y marcó 8 goles en 2022.

Este jueves ha pasado reconocimiento médico y ya está a las órdenes de Sergio González.

cadizcf.com

miércoles, 1 de abril de 2026

LALIGA HYPERMOTION - JORNADA 33

VALLADOLID 3 - CÁDIZ 0


LA PENITENCIA DE UN EQUIPO MUERTO


VALLADOLID: Aceves, Iván Alejo (Michelin 71'), Tomeo, David Torres, Carlos Clerc, Juric, Ponceau (Lachuer 87'), Peter Federico (Sanseviero 71'), Biuk, Chuki (Víctor Meseguer 83') y Latasa (Marcos André 83').

CÁDIZ: Víctor Aznar, Caicedo, Kovacevic (Pelayo 46'), Arribas (Yussi Diarra 79'), Pereira, Joaquín González, Álex Fernández (Kouamé 46'), De la Rosa (Antoñito Cordero 70'), Brian Ocampo (Roger Martí 46'), Suso y Dawda Camara.

ÁRBITRO: González Esteban (vasco). Amonestó a Suso por el Cádiz.

GOLES: 1-0 Chuki (15'), 2-0 Dawda Camara (p.p.) (29'), 3-0 Chuki (75').

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 33 de LaLiga Hypermotion disputado en el estadio José Zorrilla ante 14.002 espectadores.




CRÓNICA: El Cádiz CF volvió a caerse. Y otra vez, sin respuesta y sin argumentos. Ni alma ni fútbol. La derrota ante el Real Valladolid en Zorrilla (3-0) es la confirmación de un equipo en descomposición, sin capacidad de reacción y cada vez más cerca de un escenario que ya asusta de verdad.

Los amarillos podían quedar tras esta jornada a menos de un partido de los puestos de descenso (si gana el Zaragoza) pero lo más preocupante es que ya no tienen ningún equipo entre ellos y el descenso: Los cadistas son el objetivo de los conjuntos que buscan la salvación.

El técnico Sergio González apostó por una revolución en el once, con hasta seis cambios que no invitaban precisamente al optimismo. Dos laterales señalados, un central que jugaba por primera vez en esa posición desde su llegada en el mercado de invierno, un doble pivote inédito... demasiadas incógnitas para un partido que ya exigía certezas. Y el equipo respondió como era de temer. Mal. Muy mal.

El Valladolid salió dominando, empujando al Cádiz hacia su área desde el primer minuto. Centros laterales constantes, con Latasa fijando y buscando a Pereira, mientras Caicedo concedía demasiadas facilidades. El Cádiz no tenía salida de pelota. No le duraba el balón ni tres pases. Apenas un amago en el minuto 10, un espejismo. La calma antes de lo inevitable.

Porque este Cádiz es endeble hasta lo sonrojante. Blando, frágil, incapaz de sostener cualquier situación mínimamente exigente. Y así llegó el primer golpe. En una acción que resume perfectamente su temporada.

Un despeje largo del meta rival Aceves que la defensa amarilla interpretó como si el balón no fuera con ellos. Botó una vez. Nadie atacó la jugada. Peter Federico ganó la posición con una facilidad insultante y tocó de cabeza. El balón siguió sin que nadie lo defendiera. Botó dos veces. Botó tres. Arribas llegó tarde y Chuki, tras un primer intento, aprovechó el rechace de Víctor Aznar para hacer el 1-0. Otro gol concedido. Otra vez falta de contundencia, casi de oficio.

El partido ya estaba inclinado, pero el Cádiz decidió terminar de romperlo en el minuto 29. Saque de esquina, peinada en el primer palo de Iván Alejo y Dawda, en su intento de despejar, acabó desviando el balón a su propia portería. Segundo autogol en dos partidos. A perro flaco...

Ahí se acabó todo. Media hora de partido y sensación de final absoluto. El Cádiz no tiró ni una sola vez entre los tres palos en toda la primera parte. Ni reacción, ni orgullo, ni fútbol. Solo un remate de cabeza de Dawda despejado a saque de esquina por un defensor en el mismo salto.

Antes del descanso, la situación ya era tan clara que Sergio empezó a pensar más en el siguiente partido ante el Córdoba que en este. Kovacevic, Brian Ocampo y Álex Fernández se quedaron en el vestuario tras el intermedio. Un mensaje evidente: el partido estaba perdido.

El segundo tiempo fue directamente la nada. Un equipo irrelevante, previsible, incapaz de generar peligro real. Solo una acción aislada de Suso, tras una buena combinación con Dawda y Roger, y un disparo del gaditano al larguero en el minuto 82. Demasiado poco. Prácticamente nada.

El Valladolid, sin necesidad de apretar demasiado, terminó de cerrar el partido en el minuto 74. De nuevo Chuki, aprovechando las facilidades, firmó el 3-0 definitivo ante un Cádiz completamente entregado.

El Cádiz acabó con Joaquin González de central guardando más piezas para otra final, la del sábado a las 14:00 horas ante el Córdoba.

Los datos no hacen más que confirmar lo que se vio sobre el césped: 13 tiros del Valladolid por 8 del Cádiz, 6 a puerta por solo 1 del conjunto amarillo, más posesión, más control, más presencia en área. Un partido dominado de principio a fin por los locales ante un rival sin respuesta.

Pero el problema va más allá de este partido. Mucho más allá. El Cádiz transmite la sensación de estar completamente roto. Sin alma, sin convicción, sin fútbol. Un equipo que quiere, pero no puede. Y lo que es peor: que cada vez le da para querer menos tiempo.

Y ahí la responsabilidad no puede quedarse solo en los jugadores. El club lleva tiempo más pendiente de proyectos grandilocuentes, de escaparates y de mensajes hacia fuera que de lo verdaderamente importante. El balón hace tiempo que dejó de ser el centro de todo en este Cádiz de Vizcaíno y Contreras. Y eso, tarde o temprano, se paga en el campo.

Las coincidencias a veces explican más de lo que parece. Hace exactamente cinco años, un Lunes Santo, el Cádiz iniciaba un nuevo rumbo institucional que venía acompañado de grandes anuncios y promesas: anunciaba la llegada de Rafael Contreras a la vicepresidencia. Desde entonces, mucho ruido. Demasiado. Y cada vez menos fútbol.

El equipo es ahora mismo carne de Primera RFEF. Solo puede agarrarse a dos cosas: a una reacción inesperada en el próximo partido o a que haya cuatro equipos con menos puntos. O mejor dicho, como comentaba en la retransmisión en Radio Marca el cadista y tertuliano Jesús Huertos, que haya cuatro que sumen menos, porque el cadista es, a día de hoy, el peor equipo de LaLiga Hypermotion.

El Cádiz sigue desangrándose y nadie sabe cómo cortar la hemorragia. Se masca la tragedia.

cadizdirecto.com