jueves, 5 de diciembre de 2024

COPA DEL REY - 2ª ELIMINATORIA

 CÁDIZ 0 - ELDENSE 1

ELIMINADOS EN OTRO LAMENTABLE PARTIDO


CÁDIZ: José Antonio Caro, Iván Alejo (Fede San Emeterio 61'), Víctor Chust, Glauder, Julio Cabrera, Fali, Álex Fernández (Luis Morales 68'), Ontiveros (Sobrino 68'), De la Rosa (Roger Martí 76'), Melendo (Brian Ocampo 61') y Chris Ramos.

ELDENSE: Dani Martín, Fran Gámez, Monsalve, Grigore, Iván Martos, Youness (Chapela 67'), Álex Bernal (Víctor García 87'), Christian Montes (Timor 76'), Joel Jorquera, Unai Ropero (Sergio Ortuño 67') y Godoy (Nacho Quintana 67').

ÁRBITRO: Moreno Aragón (madrileño). Amonestó a Glauder y Chris Ramos por el Cádiz y a Youness y Grigore por el Eldense. Expulsó a Julio Cabrera (82') por doble amonestación.

GOL: 0-1 Chapela (p.) (82').

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 2ª eliminatoria de la Copa del Rey disputado a partido único en el estadio Nuevo Mirandilla ante unos 7.700 espectadores.



CRÓNICA: Nuevo desastre del Cádiz CF, que ha caído eliminado en la Copa del Rey en su campo ante el Eldense y deja al entrenador del equipo cadista, Paco López, más fuera que dentro. Si consigue llegar al choque del Elche el match ball será absoluto.

El Cádiz CF ha vuelto a mostrar todo lo peor de su repertorio de esta temporada: falta de juego, falta de esquema claro, cambios que no funcionan, falta de contundencia en ambas áreas y jugadores que se enfrentan al público, que ha acabado, otra vez, gritándole a todo y a todos.

Paco López apostó por un once con algunas caras que no se esperaban ver en un choque de Copa y dejaba en el banquillo a otros que parecían que iban a tener minutos. Y cambió el dibujo. En el primero tiempo el sistema estaba a caballo entre un 1-4-1-4-1 y un 1-4-2-3-1, con Fali inscrustándose de nuevo entre los centrales. Un dibujo que es el que más garantías parece haberle dado al Cádiz esta campaña, pero que Paco López abandonó demasiado pronto. En el segundo tiempo, el equipo jugó más con un 1-5-4-1, con Fali ya como uno de los tres centrales.

Ninguno de los dos le dio resultado en lo ofensivo, porque aunque tuvo posesión y control, apenas creó peligro. Pero sí es cierto que en la primera mitad tampoco sufrió. Los amarillos tenían el balón y lo intentaban. Sobre todo con Ontiveros, la clara referencia en ataque, pero el marbellí optó en sus ocasiones por la filigrana, por el gol extraordinario con una acción de superclase más que por la efectividad y un remate más contundente. Y esta vez no le salió.

El Cádiz, en este primer tramo, no concedía más de lo que generaba. Daba la sensación de que el choque estaba del lado cadista, pero las llegadas rivales siempre dejaban un respingo de preocupación en la grada. Y eso, que no hubo muchos sobresaltos. Pero todo se fue al traste al pasar por los vestuarios.

Fali dio un paso atrás y Melendo se colocó más cerca de Álex Fernández. El Cádiz pasaba a defender con tres centrales y dos carrileros. Puede que por proteger al canterano Julio, que ya estaba amonestado en el lateral zurdo, o por hacerlo también con Alejo en la derecha. Pero lo cierto es que el partido cambió.

De entrada porque en menos de cinco minutos llegaron las dos mejores ocasiones del partido para ambos equipos (además del gol del Eldense). Curiosamente, ninguna de las dos fue entre los tres palos. Primero en el minuto 48 con un disparo desde su campo del cuadro visitante, cuando Ropero vio adelantado a Caro. El meta se resbaló, aunque difícilmente podría haber llegado a un balón que finalmente se fue alto. Un minuto después, De la Rosa en un centro de Ontiveros, pero pese a que trató de asegurar rematando con el interior el balón se marchó desvíado.

Fue la última acción de peligro del Cádiz. Sí, la última. Minuto 49 y perdiendo en los compases finales, pero ya no tuvo más ocasiones el equipo de Paco López que fue en picado. De nuevo, una desastrosa segunda parte. Una cesión de Glauder a Caro estuvo a punto de permitir que el Eldense se adelantara, pero el meta ejerció bien de líbero para, en primer lugar, llevar hacia la banda al delantero y luego taponarle el disparo.

A partir de ahí, en picado. Se le pueden llamar nervios, falta de confianza, tensión, agarrotamiento… como se quiera. Pero, de nuevo, el equipo se descompuso. Nada salía, los cambios que no funcionan y el equipo se hundía. Y de nuevo falta de gestión del vestuario. Porque después de un enfrentamiento de Alejo con el público al final del primer tiempo la grada le silbaba en el arranque del segundo y Paco López lo cambió en el minuto 62 antes de que se pudiera olvidar el pique, echándolo claramente a los pies de los caballos.

Puede que fuera pensando en el choque del sábado, para no cargarlo de minutos, incluso con la intención de evitar que el enfado en la grada con él fuera a más, pero lo que logró fue una gran pitada que puede haber dejado tocado al jugador. Tampoco funcionó la entrada de un Brian Ocampo excesivamente apático esta noche. Bueno, como buena parte del equipo.

Se acababa de cumplir la hora de juego y el equipo iniciaba otra caída hacia los infiernos. Los cambios que introdujo el técnico solo daban la sensación de empeorar al equipo que, a marchas forzadas, se iba del partido. Y el Eldense, bien plantado atrás y sin sufrir en defensa, se iba acercando al gol. Su técnico lo vio y fue a por la eliminatoria con un triple cambio en el 67. Paco López respondía sacando del campo a Ontiveros y Álex Fernández, dando la sensación de reservar fuerzas para el transcendental choque del sábado en Elche.

El Eldense seguía asomándose con peligro al área de Caro, hasta que en el 81, un centro al segundo palo terminó en un agarrón de Julio con Chapela. Penalti y segunda amarilla para el canterano que se fue con lágrimas en los ojos. El también canterano cadista Chapela, pese a que desvió Caro, marcó el penalti (que no celebró) que decantó la eliminatoria.

Faltaban 8 minutos más el añadido, pero el Cádiz no dio muestras de poder igualar. Sin alma, sin mordiente, sin un esquema claro y con demasiados jugadores fuera de sitio o sin saber bien qué hacer. Y otros, parecía que no querían hacer nada. El público comenzó a cantar «Saca al Cádiz B», pero eso tampoco logró picar a los amarillos, que no remataron en lo que quedaba de partido mientras se repetían los cánticos contra el palco.

La eliminación deja a Paco López con pie y medio fuera del Cádiz. La última bala es la del sábado, en Elche. Un triunfo cadista podría valerle para seguir, pero la pregunta es hasta cuándo. Lo peor, recordemos, es que seguramente no sea el principal culpable.

cadizdirecto




martes, 3 de diciembre de 2024

 EL CÁDIZ SIGUE A UN SOLO PUNTO DE LA ZONA DE DESCENSO

JORNADA 17: RESULTADOS Y CLASIFICACIÓN





 LA CRÓNICA DE VERA LUQUE

DEL DEPORTE TAMBIÉN SE SALE, DECÍAN



Lo del Cádiz ya es un fallo multiórganico de manual. Puede que ya de esto no se salve ni el apuntador, que algo habrá hecho también. Sólo llegan noticias medio buenas desde la parcela económica, o eso dicen ellos, cuando publican a bombo y platillo no se qué de qué ranking de transparencia, donde por lo visto somos de Liga de Campeones.

No lo dudo, La ingeniería fiscal implementada en las tripas del club, donde los matrimonios de conveniencia entre empresas que van y vienen está a la orden del día, puede que como estrategia mercantil para multiplicar patrimonios personales de más de uno sea para Cum Laude.

Ni un pero le pongo, oiga. A la vista está. Ahora bien, para los que pagamos, (más o menos, pero al fin y al cabo pagamos) a cambio de disfrutar de ese club, esa institución-sentimiento que es de las poquitas cosas que unen en Cádiz al personal sea capillita o carnavalero, de Bruno o del Kichi, del alumbrado cegador o de las penumbras, sin más exigencia que la del entretenimiento, el ocio, y el amanecer los días de partido con la ilusión de dos horitas de asueto que nos hagan sonreír por una victoria…el Cum Laude en Ciencias de la Economía y el Filibusterismo Aplicado se lo pueden ingresar por el orto.

El saqueo es patente, y el amotinamiento de la afición pura utopía en este fútbol moderno donde manda el perraje primero, el dinero después, el parné en tercer lugar y por último la guita. Dejen de poner el pasodoble de los Pepperonni al principio del partido y pongan un video de Lizza Minelli cantando aquello de “Money, money”. Puestos a ser transparentes…

La parcela deportiva podría calificarse como esa parte de la anatomía de la Bernarda que tú estás pensando. Hace tres semanas se pelean dos mediocampistas, y el castigo todavía dura. Si a mí en Octavo de EGB me cogen robando una Derby Variant mientras agredo a una señora mayor fumándome un güaca bipapelar, me castigan menos tiempo que a estos dos.

Y ahí andan en la grada, de asuntos propios, como si tuviéramos una fábrica de mediocentros al gusto del consumidor. En estos momentos sólo tenemos UN lateral activo en la plantilla. Alejo fue un parche, que cumplió en ataque (las cosas como son), pero que atrás dejó una autopista de tres carriles sin peaje, para que entraran los del Dépor como si todavía estuviéramos viendo a Djalminha, Fran, Bebeto y Valerón.

Si no tuviéramos un Cádiz B, dejado de la mano de Dios, lo natural hubiera sido poner al lateral derecho de la cantera, que para eso está la cantera. Y probar. Pero la cantera, ni está ni se le espera. Sólo y sólo si sirve para vender camisetas de diseños atractivos, distintas a la de los mayores. Que filón.

Por último, para acabar (de momento) con el tema deportivo, hace casi dos años, estando en Primera y jugándonos el descenso, el mejor delantero que teníamos en la plantilla se quiso ir a la tercera categoría del fútbol español para jugar en el equipo de su tierra. Que a ese futbolista, ninguna mente pensante del club fuera capaz de sentarlo delante y convencerlo para quedarse, me parece otra muesca en la culata del fusil de los despropósitos. Y así podríamos seguir, pero esto tendría más capítulos que Arrayán , o más días que las preliminares del Falla.

Ojo, que la grada también cata. En cierto momento del partido, con el dos a cuatro en el marcador, y la proa del Titanic mirando para el cielo con la orquesta tocando con agua por la cintura, el silencio en el estadio era atronador. O es que ya se nos han gastado las ganas de protestar, vete a saber.

Sin ánimo ni deseo de que vuelvan los tiempos en los que la mala marcha del equipo desembocaba en pitote callejero, de alguna manera viendo la actual situación, uno romantiza esa época en la que la presión del ambiente podía con las decisiones de los despachos, algo ya imposible, y menos con una directiva represiva que responde a las críticas con victimismo, señala con burofaxes a los núcleos rebeldes, y criminaliza el silbarle a nuestros jugadores cuando ya no es sólo falta de aptitud, sino también de actitud.

Desde sus puestos de mandamases en palcos provistos de delicias gastronómicas de Lebrija, le dicen a la grada del paraguas y el aguacero, a la grada de autobús y trienios de carnet, a la grada que ha conocido el cemento y los marcadores de plebo, cómo se tienen que comportar. Y tan panchos.

Todo eso, mientras se posterga y se posterga el cambio de entrenador, a imagen y semejanza del año pasado cuando ya fue tarde, motivado seguramente por razones económicas, porque, recuerden: siempre , siempre, forever de los forever, las razones económicas van a tener más importancia que las razones deportivas. Y así se plantea la historia: éxito económico para tres o cuatro, muerte deportiva para una institución centenaria.

Y el miércoles Copa. Ajú.

cadizdirecto

lunes, 2 de diciembre de 2024

 ÁLVARO CERVERA ESTUVO PRESENTE EN LA DESPEDIDA DEL ROTEÑO

RUEDA DE PRENSA DE DESPEDIDA DE JOSÉ MARI




La sala de prensa del estadio acogió este lunes un emotivo acto que sirvió para despedir a José Mari de la práctica profesional como futbolista en un evento que, durante alrededor de media hora, aglutinó a familiares, amigos y excompañeros del mediocentro roteño, así como a varios miembros de la primera plantilla actual del Cádiz CF.

Comenzó tomando la palabra el presidente de la entidad, Manuel Vizcaíno, que destacó la lealtad de José Mari y le agradeció la entrega y corazón depositados durante las ocho temporadas que ha defendido el escudo del club.

Posteriormente, fue el propio José Mari quien tomó el micrófono. El centrocampista roteño expresó su alegría por "lo bonito que deja el fútbol: compañeros, experiencias, amistades, vivencias y el Cádiz CF". En este sentido, subrayó que su sueño "era jugar con el Cádiz CF en Primera División", por lo que ha disfrutado "de ocho años maravillosos".

Acto seguido, tuvo palabras para su familia. "Mis padres se han sacrificado mucho por mí, estoy muy orgulloso de ser su hijo y mi mujer ha dejado todo por que yo sea profesional", al mismo tiempo que se mostró especialmente satisfecho por el Cádiz CF, al que agradeció la oportunidad recordando que "siempre he intentado hacer todo con muchísimo cariño".

"Prefiero sufrir en el Cádiz CF que disfrutar en otro equipo", aseveró antes de afirmar que el club "siempre estará en mi corazón" porque "he tenido la suerte de jugar en el mejor club del mundo para mí". "Se construyó algo precioso que nació de un equipo muy humilde y que poco a poco fue creciendo", comentó antes de añadir que se siente "muy orgulloso de haber sido partícipe y haber podido vivir esta parte tan bonita de la historia del club".

Por último, eligió la salvación en Vitoria como "un momento específico" de los 166 partidos que ha jugado con el club, sobre el que deseó "seguir vinculado en un futuro a él".

cadizcf.com

LALIGA HYPERMOTION - JORNADA 17

 CÁDIZ 2 - DEPORTIVO 4

LUCAS PÉREZ DESTAPA TODAS LAS CARENCIAS


CÁDIZ: David Gil, Iván Alejo (De la Rosa 77'), Kovacevic, Víctor Chust, Matos, Fede San Emeterio, Álex Fernández (Rubén Alcaraz 67') (Glauder 77'), Sobrino (Melendo 67'), Brian Ocampo, Roger Martí (Chris Ramos 67') y Carlos Fernández.

DEPORTIVO: Helton Leite, Ximo Navarro, Pablo Vázquez, Pablo Martínez, Escudero (Obrador 83'), Mfulu (Villares 77'), Mario Soriano (Davo 84'), David Mella, Yeremay (Petxarromán 88'), Lucas Pérez y Barbero (Jaime Sánchez 84').

ÁRBITRO: Lax Franco (murciano). Amonestó a Víctor Chust, Sobrino, Álex Fernández, Rubén Alcaraz y Glauder por el Cádiz y a Helton Leite y Lucas Pérez por el Deportivo. Expulsó a David Mella (78') por doble amonestación.

GOLES: 0-1 Kovacevic (p.p.) (35'), 1-1 Álex Fernández (40'), 1-2 Lucas Pérez (57'), 2-2 Álex Fernández (p.) (66'), 2-3 Lucas Pérez (81'), 2-4 Lucas Pérez (84').

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 17ª jornada de LaLiga Hypermotion disputado en el estadio Nuevo Mirandilla.




CRÓNICA: El Cádiz CF se ha quedado sin luces ante el Deportivo de La Coruña en una auténtica exhibición del ex cadista Lucas Pérez, que ha firmado un hat trick. Un encuentro en el que el cuadro amarillo vuelve a las andadas y a asomarse al abismo del descenso y en el que su técnico, Paco López, ha quedado muy señalado.

El preparador del cuadro cadista no ha acertado ni en el planteamiento, no ha acertado ni tenido suerte en los cambios y no ha tenido capacidad de reacción para que su equipo fuera a por el partido con un jugador más, momento en el que la calidad de Lucas Pérez ha decantado el choque.

Los amarillos se han quedado sin luces en la segunda parte. Igual que muchas de Cádiz en el encendido del esperado y tan anunciado alumbrado de Navidad. Cosas que pasan, pero que en el caso del cuadro amarillo reabre la crisis de la que no parece verse la luz al final del túnel.

Y es que, además, una de las pocas cosas que parecían claras ya no lo está tanto. No hay luz sobre el futuro de Paco López como cadista, como en la calle Sacramento (por ejemplo), tras el alumbrado. El técnico puede haber perdido en este encuentro el crédito que le podría quedar. La grada, incluso, a empezado a corear eso de «Paco vete ya».

Y es que el entrenador no ha tenido su día, pero algunas decisiones no son de un mal día. De entrada, no acertó en el planteamiento. Para cubrir el lateral derecho optó por Alejo. Jugar en casa debió llevarle a ello, para no poner un central en la banda o apostar por una defensa de cinco. Pero emparejar a Alejo con el mejor regateador de la categoría y una de las sensaciones del torneo, Yeramay, no parecía a priori buena idea. Aunque le pusiera cerquita a Sobrino para echarle un cable.

El vallesiletano ha cuajado un buen partido, dadas sus limitaciones y sus evidentes carencias defensivas. La apuesta de Paco López parecía ser que Yeremay tuviera que estar más pendiente de cubrir las subidas del cadista que de aportar en ataque. Y así ha sido durante buena parte del partido. Sobre todo en el primero tiempo. Pero parecía cantado que cuando le ganara la espalda (él u otro compañero de ataque) el Cádiz sufriría. Y así han llegado los dos primeros goles.

La tendencia de este Cádiz era la de conceder muchas ocasiones, y en cuanto un equipo ha detectado la vía de agua y ha tenido puntería en el remate se ha llevado el choque. Un partido, con estadísticas muy claras y favorables para los gallegos, que no han necesitado tener el balón porque han ido por delante siempre.

Antes, el Cádiz comenzó bien el choque. Sin tirar cohetes, pero teniendo el mando del juego, controlando el choque y el balón y buscando la portería gallega. La presencia de Álex en la medular le daba una alternativa más a la creación de juego amarilla, con los cambios de orientación del madrileño, que lo ha bordado ahí. Casi siempre, buscando a Alejo.

Pero el guion parecía escrito. El ataque deportivista detectó en una jugada un hueco en la banda derecha del Cádiz y allá que apareció Yeremay, que tras conducir trató de buscar el palo más alejado. La mala suerte quiso que Kovacevic en el cruce tocara el esférico y este, tras dar el poste, entrara.

El gol visitante pareció un accidente, pero también un aviso claro. El Cádiz siguió a lo suyo y empató muy pronto. Un balón largo en una contra a Roger acabó en saque de banda que Alejo puso en juego rápido con el delantero, y sacó un sensacional centro al área donde entró desde atrás Alex.

El choque volvía a estar donde parecía que debía. Al menos por juego. Y ambos equipos se fueron al descanso con la sensación de que ambos tenían opciones, pero el Cádiz tenía un poco más el partido cómo lo quería. Todo cambió al salir de los vestuarios.

El choque cambió por completo. El Cádiz perdió ritmo en la circulación e intensidad en la presión. Y el Depor localizó dónde atacar y volcó a Yeremay y a Lucas Pérez a la izquierda, para medirse con un Alejo que, lógicamente, no era tan fuerte defensivamente.

Aunque es difícil de explicar cómo desapareció el equipo amarillo del campo rival. No generaba y la inercia del juego hacía que se oliera un gol visitante. Y llegó como todo el mundo esperaba, balón en profundidad a Lucas Pérez que aprovechó la ausencia de Alejo y definió con tranquilidad y calidad. Mientras se disculpaba, la afición cadista aplaudió el primer tanto de un jugador capaz de dejar la primera división para irse al equipo de su tierra.

Fue solo la primera. Aunque el Cádiz pareció meterse otra vez en el choque pronto. Helton despejó de puños la cabeza de Carlos Fernández en un penalti de esos tan claros como tontos. Álex logró el segundo tanto que debía volver a despertar al equipo amarillo. Pero Paco López, con sus cambios, se encargó de adormilarlo antes incluso de que se reanudara el juego.

Su triple cambio parecía tener poco sentido. Y tuvo mala suerte también, aunque a este nivel, solo hablar de suerte suena a excusa. Primero, sacando al mejor hombre del partido, Álex Fernández, que no parecía dar señales de cansancio. Después, dando entrada a un Alcaraz que llevaba varias semanas sin jugar por problemas físicos. Luego, dando entrada a un Melendo que no termina de estar, por muchos minutos de calidad que quiera darle.

Pareció acertar en la entrada de Chris Ramos. Puede que no tenga la calidad de Roger, pero le pone la intensidad y despliegue que parece necesitar esta categoría más que esa teórica calidad que aparece con cuentagotas. Y muy contadas.

En la primera acción, Alcaraz se lesionó del muslo y aunque lo intentó, no pudo seguir. Sin Escalante, con molestias, y sin los peleones Kouamé y Alarcón y sin poder volver a contar con Álex, el Cádiz se quedó sin centro del campo. Cuando parecía que el partido pedía algo de juego, Paco López apostó por presencia física con Alcaraz y acabó quedándose con Melendo en el medio centro.

El técnico metió a Gluader y volcó al lateral a Chust, pero el Cádiz estaba ya sin argumentos futbolísticos. Y lo que es peor, tampoco los tuvo para defenderse. Ni con la expulsión de Mella fue capaz de rematar entre los tres palos con un hombre más. Y ahí, emergió la figura de un excelso Lucas Pérez, que hizo otros dos goles. De sombrerazo el último, una falta desde media distancia que colocó en la escuadra derecha de David Gil.

El choque se quedó sin alma y sin reacción. Nervios y más nervios, jugadores atenazados y sin saber bien qué hacer y pitos desde la grada contra todo y todos. El Depor tuvo opciones de aumentar su cuenta, pero pareció no estar por la labor de devolver ese 7-2 de hace 40 años del que tanto se ha hablado esta semana.

El Cádiz CF queda tocado, al borde de los puestos de descenso y con un entrenador con poco o ningún crédito. Y eso que no es el principal culpable.

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