Colectivo de seguidores del Cádiz CF. Desde 2002 hasta siempre. Con alma amarilla y corazón cadista, llevamos más de dos décadas dejando nuestra voz en el fondo sur del Estadio Mirandilla. 13 almas unidas por la pasión, creciendo ahora con la fuerza de una nueva generación: los hijos ya se suman al rugido. Sulfuro Amarillo no es solo un nombre, es una forma de vivir el fútbol. Fieles, ruidosos y eternamente cadistas. Síguenos también en Facebook, X e Instagram
lunes, 10 de febrero de 2025
LALIGA HYPERMOTION - JORNADA 26
martes, 4 de febrero de 2025
LA CRÓNICA DE VERA LUQUE
LOS EXTREMOS NO SON BUENOS, O ESO DICEN
Si anda usted delicado del corazón y el médico le recomienda alejarse de emociones fuertes, lo mejor que le puede pasar es haberse hecho este año socio del Cádiz. Una manera lúdica de pasar el rato sin necesidad de infartarse a la más mínima, sin necesidad de estar midiéndose las pulsaciones.
Parece que el sino de la temporada será ubicarnos en la tierra de nadie, allá donde la distancia al precipicio es la misma que a la gloria. Una victoria ayer nos hubiera dado un empujón en las aspiraciones morales, aunque mantuviéramos lejanía con los de arriba.
Pero en el partido de lucha grecorromana de once para once de ayer tarde en Zaragoza, si algo pudimos captar es que en esta Segunda División repleta de equipos históricos, las remontadas vertiginosas no son fáciles. Diría que no son ni viables. Podremos seguir escalando escaloncito a escaloncito, sin perder y arañando puntos, pero dudo que ya tengamos espacio temporal para llegar a junio entre los seis de arriba.
Se perdió el otoño entero mientras el resto se colocaba en las posiciones punteras. Ahora, por mucho que queramos, dependemos de que tres o cuatro de arriba enganchen una racha pordiosera de resultados, cosa que resulta complicada. Así que lo dicho: preparen el cuerpo para un tercio final de temporada de trámite, anodino y equidistante a los sobresaltos, tanto por arriba como por abajo. Que por otro lado, tal y como pintaba la cosa hace un par de meses, es hasta una buena noticia.
Pero como todo no va a ser pesimismo crónico, y también hay que contar las cosas agradables, gloria para Kovacevic. Ayer el central balcánico se coronó. Ha costado, porque de entrada le tocó el rol de suplente del suplente. Pero entre despidos, fichajes incógnita y lesiones temporales, el camino se le ha despejado hacia la titularidad, y como siga haciendo partidos como el de ayer, pasa directamente al número uno en el ranking de centrales, se hace titular indiscutible, capitán y siguiendo los pasos que dicta la historia reciente cadista, se pega su cameo en el Falla y abre su bareto correspondiente en el Paseo Marítimo.
El apuntalamiento en la defensa está siendo clave en la rachita esta en la que no nos gana ni el Brasil de Pelé, y si antes nos entraban temblores y el baile de San Vito en cuanto la pelota se bombeaba peligrosamente al área nuestra, ahora sólo se nos ponen las orejas para arriba ante cualquier rebote o tropezón tonto que pueda desembocar en una mano absurda o en un pisotón invisible excepto para el VAR, que nos lleve a ser víctimas del penal maldito, prácticamente casi el único recurso que le queda a nuestros rivales para aniquilarnos.
Si el aliviante overbooking entre centrales y la llegada de Climent nos cierra una parte de atrás de garantías para lo que falta, de la parte de adelante no se puede decir lo mismo. Se termina el mercado post-navideño y continuamos con déficit por los extremos. El ataque se parchea continuamente con futbolistas que adoptan posiciones no del todo naturales para ellos. Sólo contamos con dos extremos-extremos: Ocampo y De La Rosa.
Escribiendo estas líneas, en los despachos de la sede liguera se preparan para echar la baraja. Faltan horas y andamos como un cinco de enero a las diez de la noche buscando cualquier cosa en esa tienda que no cierra, para cumplir con el compromiso de marras. Paulatinamente, la plantilla ha ido completándose como el que completa el álbum de los del Cannavá, pero insisto, tarde quizás.
Puede que a partir de ya, el equipo logre ser ese equipo competitivo, y que las estadísticas, los números y las cábalas de los matemáticos del balón, saquen en un futuro el típico estudio que acrediten al Cádiz como inquilino del top-five de la segunda vuelta. Lo malo es que también formó parte del porquería-five de la primera. Y al final, lo que cuenta es lo que cuenta, que es el cómputo global. Y ahí andamos, cual indignado por el segundo pasodoble de Jesús Bienvenido, ni de aquí ni de allí, ni de un lado ni del otro. Tú sabe como es.
cadizdirecto
lunes, 3 de febrero de 2025
LALIGA HYPERMOTION - JORNADA 25
ZARAGOZA 0 - CÁDIZ 0
IGUALDAD DE FUERZAS EN LA ROMAREDA
ZARAGOZA: Poussin, Iván Calero, Bernardo Vital, Jair, Clemente (Aketxe 71'), Tasende, Kervin Arriaga, Toni Moya (Francho 63'), Kedi Bare, Adrián Liso (Pau Sans 71') y Bazdar (Alberto Marí 71').
CÁDIZ: David Gil, Iza Carcelén, Kovacevic, Víctor Chust, Mario Climent, Fede San Emeterio (Fali 62'), Rubén Alcaraz (Escalante 42'), Sobrino (De la Rosa 80'), Brian Ocampo (Álex Fernández 42'), Ontiveros y Carlos Fernández (Chris Ramos 62').
ÁRBITRO: González Esteban (vasco). Amonestó a Bernardo Vital, Clemente, Jair y Alberto Marí por el Zaragoza y a Carlos Fernández, Iza Carcelén y Brian Ocampo por el Cádiz. Expulsó a Tasende (88') por doble amonestación.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 25ª jornada de LaLiga Hypermotion disputado en el estadio La Romareda ante 19.555 espectadores.
CRÓNICA: Los dos últimos ascensos a Primera del Cádiz CF y la primera permanencia en ella tuvieron mucho de eso de que cuando no se puede ganar, al menos empatar. Espárrago lo dijo varias veces y Cervera también. El objetivo del ascenso parece una quimera, pero lo de empatar y sumar, acumulando partidos sin perder, es importante en este momento.
Los amarillos merecieron adelantarse en el marcador en el primer tiempo y defendieron bien y con orden en la segunda mitad ante un mejor Zaragoza. En los últimos minutos, con uno más, concedió de más, y acabaron buscando el tanto, aunbque sin locuras.
El punto del Cádiz CF en La Romareda hay que darlo por bueno, visto lo visto. Los cadistas suman siete partidos sin perder, con siete puntos de los últimos nueve posibles y van acumulando un colchón de puntos respecto al descenso. Ya son 7 más la diferencia de goles. Ahora toca hacer bueno el empate la próxima jornada ante el colista, el Cartagena.
Tal y como se esperaba, Gaizka Garitano mantuvo en lo que podía el once inicial por el que viene apostando en los últimos encuentros. Mientras las lesiones se lo permitieron, el técnico vasco apostó por dar continuidad a la base de un once que le viene dando tan buenos resultados.
Con este planteamiento, el Cádiz fue mejor en el primer tiempo y tras los cambios en el primer tiempo obligados por lesión perdió algo mordiente, pero se mantuvo firme atrás donde Kovacevic y Chust están demostrando que el problema que tenía el Cádiz en defensa no era cuestión de los centrales.
Lo que sí ha echado en falta el cuadro amarillo en este partido es la contundencia en ataque que había tenido ante Eldense y Mirandés. Esta vez, los cadistas remataron hasta en nueve ocasiones, pero solo una entre los tres palos. Fue el aspecto más igualado de la contienda en lo estadístico, donde el Zaragoza ha liderado casi todos los apartados, salvo los defensivos. También el de las expulsiones, que pudieron ser alguna más, todo sea dicho de paso.
El Cádiz CF mereció irse en ventaja al descanso. El equipo de Garitano comenzó el choque mejor plantado y jugando en campo rival. Salvo el balón de saque de centro, los 10 primeros minutos del partido se disputaron casi exclusivamente en la mitad de campo del Zaragoza y con control cadista. Los maños evitaban el peligro haciendo falta en cuanto se intuía, que era la mayoría de las veces cuando aparecía Ontiveros, recibiera donde recibiera. Cuatro faltas recibidas en los cinco primeros minutos sirve para confirmar este hecho.
En ese tramo, Ontiveros tuvo una buena acción en un sensacional pase al hueco de Isa, pero se trastabilló solo en el área. No fue la única. Ocampo no fue a muerte a por un balón suelto en el área pequeña sin portero, el propio Uruguayo disparó cerca desde la frontal, Carlos Fernández estrelló un balón en el palo… Por contra, solo concedió un disparo de Liso que amortiguó Chust y en la última del primer tiempo, un disparo a bote pronto de Clemente que envió a saque de esquina David Gil.
Para entonces, el Cádiz había perdido a Alcaraz y a Ocampo y estaba aún buscando reubicarse en el terreno de juego. El segundo tiempo comenzó aún con el Cádiz buscando readaptarse a la nueva situación que tenía en el campo tras el doble cambio. Pero el choque no iba más allá de lo que los propios errores cadistas, que le daba opciones al rival perdiendo balones absurdos en la medular. Pero sobrevivió a este tramo, y a la hora de juego Garitano buscó el plan B del partido. Bueno, todo lo que le permitían las lesiones buscarlo. Pero dio entrada a Chris Ramos y Fali.
En ese tramo el Zaragoza pudo quedarse con un hombre menos en dos ocasiones (¿cómo era aquello de tanto va el cántaro a la fuente…?). Primero en una falta por detrás de Bernardo Vital a Ontiveros cuando el central portugués ya tenía amarilla y luego cuando en una acción entre Chris Ramos, Ontiveros y Álex acabó con el delantero cadista por los suelos travado por Jair cuando iba a buscar en clara ventaja un centro de Álex.
El técnico local varió su dibujo, dio entrada a Aketxe y refrescó la dupla de atacantes y el Zaragoza mejoró y se acercó algo más al área rival, sobre todo por su izquierda en cambios de orientación. Ahí emergió la figura de Kovacevic, sensacional en las ayudas a Iza, en los duelos aéreos, en despejes en el área y cuando la jugada requería velocidad. El Cádiz se defendía bien, y parecía esperar su oportunidad a la contra.
La entrada de De la Rosa le dio algo más de chispa y velocidad por la derecha y del canterano nacieron todas las jugadas importantes en este tramo. El Cádiz parecía dejar su producción ofensiva en las botas del citado De la Rosa, Ontiveros y Chris Ramos con Álex como enganche entre ellos y, digamos, los seis jugadores más centrados en defender. Garitano aplicaba aquello de lo que no has ganado en 85 minutos, no lo pierdas en la prolongación. Ni aunque juegue con uno más.
Un par de acercamientos del Zaragoza parecieron darle la razón. El punto se antojaba como bueno (y lo es) y no era necesario arriesgarlo. Aún así, los amarillos dispusieron de las últimas ocasiones, pero el choque acabó con el marcador inicial y los cadistas cierran su minirracha de victorias, pero amplían su estadísticas de partidos consecutivos sin perder a los siete que lleva Garitano en el banquillo.
cadizcf.com
