miércoles, 3 de diciembre de 2025

COPA DEL REY - 2ª ELIMINATORIA

 REAL MURCIA 3 - CÁDIZ 2

UNA VERGONZOSA PRIMERA PARTE DEJA AL CÁDIZ SIN COPA


REAL MURCIA: Diego Piñeiro, David Vicente, Andrés López (Jorge Sánchez 85'), Alberto González (Héctor Pérez 46'), Cristo Romero, Antonio David, Isi Gómez, Schalk (Palmberg 46'), Pedro León (Sekou 58'), Ekain (Flakus 66') y Pedro Benito.

CÁDIZ: David Gil, Caicedo, Jorge Moreno, Pelayo, Pereira, Joaquín González (Diakité 46'), Álex Fernández (Ortuño 78'), Tabatadze (Ismael Álvarez 46'), Efe Aghama (Roger Martí 46'), Yussi Diarra y García Pascual (Dawda Camara 46').

ÁRBITRO: Muresan Muresan (valenciano). Amonestó a Andrés López, Ekain, Cristo Romero y Palmberg por el Real Murcia y a Ismael Álvarez, Jorge Moreno y Caicedo por el Cádiz. Expulsó a Diakité (96') por doble amonestación.

GOLES: 1-0 Schalk (14'), 2-0 Pedro Benito (21'), 3-0 David Vicente (45'), 3-1 Yussi Diarra (53'), 3-2 Dawda Camara (77').

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 2ª eliminatoria de la Copa del Rey disputada a partido único en el estadio Enrique Roca ante 10.442 espectadores.




CRÓNICA: El Cádiz CF quedó eliminado en Murcia (3-2) después de una noche que tuvo dos partidos dentro del mismo partido. Uno, el de la primera parte, en el que el equipo prácticamente dimitió de la Copa con una actuación impropia, sin tensión ni orden.

Y otro, el de la reanudación, cuando los de Garitano reaccionan con orgullo y algo más de fútbol (tampoco era difícil)… pero demasiado tarde como para revertir un 3-0 que los había dejado al borde del abismo. Estuvo cerca, y fallando un penalti

El choque arrancó con un Cádiz reconocible en intenciones pero inocuo en ejecución: presencia, balón, cierta autoridad territorial… y cero colmillo. Otra vez. El Real Murcia, en cambio, no necesitó dominar para hacer daño. Cada llegada era un aviso; cada ruptura por dentro, una alarma.

Si bien es verdad que el primer gol no termina de verse claro en la repetición si el balón entró (aunque hubo pocas protestas de los cadistas) el equipo estuvo muy flojo atrás. En apenas 21 minutos, Álex Schalk y Pedro Benito pusieron un 2-0 que retrató la fragilidad de la pareja de centrales, el desorden en la medular y la desconexión general de un once con rotaciones.

Lo peor llegó justo antes del descanso. Con el partido todavía abierto a una hipotética reacción, un contragolpe mal gestionado por la zaga terminó en un zurdazo impecable de David Vicente, el 3-0 que parecía cerrar la eliminatoria. Una contra en el útimo minuto de la primera parte. Imperdobale.

Era un golpe duro, sí, pero sobre todo era un castigo a la falta de contundencia, lectura y tensión del Cádiz. La sensación era clara: el equipo había tirado la Copa en 45 minutos.

Garitano, consciente del naufragio, desmontó el plan al descanso: cuatro cambios, defensa de cinco y un equipo completamente transformado. La actitud, la energía y el ritmo cambiaron de inmediato.

Y tan pronto como empezó el segundo acto, el Cádiz tuvo el trampolín para volver al partido: penalti sobre Dawda, que se quedó solo en amarilla para Andrés. Pero Álex Fernández lo falló. Segunda vez casi consecutiva esta temporada (Suso marró uno ante la Cultural Leonesa).

Pese al nuevo golpe emocional, el equipo no se derrumbó. Roger activó la zona de ataque, Ismael Álvarez aportó frescura desde el carril (aunque el desgaste del rol terminó pesándole) y Dawda agitó el frente de ataque. En ese contexto llegó el 3-1, un buen pase atrás de Roger y definición de Diarrá.

El partido cambió de clima. El Murcia, que había volado en la primera parte, dudó; el Cádiz, que había sido un flan, pasó a mandar.

Los amarillos tuvieron el 3-2 en un córner caótico que ni Roger ni Diarrá acertaron a empujar. El Murcia también pudo sentenciar en dos contras, pero el Cádiz encontró premio a la insistencia en el 77’, cuando Dawda, tras un gran pase de Roger, definió como no había hecho en toda la temporada. El milagro parecía cerca.

El final fue un choque a tumba abierta, con muchos espacios para las contra locales que pudieron lograr el tanto de la tranquilidad. Pero los pimentoneros dejaron abierto el choque y el Cádiz creyó, apretó e incluso logró un gol de Roger que quedó rápidamente anulado por fuera de juego.

No hubo polémica ahí, pero sí tensión en la acción final: una trifulca por un agarrón a Caicedo derivó en la expulsión de Diakité por un toque en la cara de un rival (que hizo mucho porque le diera y tirarse y un Diakité que pareció un poco temerario en los aspavientos teniendo amarilla) y un gesto al árbitro, que el colegiado no ha recogido en el acta.

Fue la peor manera de cerrar una reacción que había devuelto al equipo al partido… pero se ahogó en la orilla.

Sin tiempo para más, el Cádiz cayó 3-2: eliminado, frustrado, pero también consciente de que la eliminatoria se perdió donde no podía perderse: en una primera parte que fue una renuncia en toda regla. Y cuando quiso volver, cuando se arrepintió, ya no había margen para remontar lo que él mismo había destrozado. Aunque estuvo muy cerca.

El domingo, ante el Racing, no habrá redención posible si el equipo repite esos 45 minutos iniciales. La Copa se va; ya solo queda la Liga. Otra temporada más muy pronto.

cadizdirecto




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